Buscar y buscar y buscar y buscar métodos, consejos, técnicas y todo lo que aparezca para deshacernos de esas libritas demás que tanto nos agobian, luego ponerlos en práctica, para darnos cuenta que al final del el día todo lo investigado y puesto en ejecución no sirvió de nada, bueno si, sirvió de algo, de experiencia para no volverlo a intentar. Pero como vivimos en una sociedad llena de estereotipos de belleza, luego que la frustración del fracaso pasa, volvemos a intentar con nuevos métodos que según el "vivo testimonio" de nuestras amigas, abuelitas, colegas, primas, madres y demás seres humanos, le funcionaron perfectamente. Hoy en OhWao te traemos 10 aspectos que debes considerar a la hora de emprender tu viaje por el camino de la vida sana.
1. Ciertos alimentos sirven para quemar grasas
El
repollo, el apio, la toronja, el té verde, los pimientos picantes…
Puede que no sea la primera vez que escuchas que estos alimentos ayudan a
eliminar la grasa, y probablemente puedas añadir otros a la lista.
Pero
según la Fundación Cardíaca Británica (BHF por sus siglas en inglés),
no es el caso. No hay ningún tipo de comida que tenga propiedades
especiales y que pueda quemar la grasa de más que hay en el cuerpo.
2. No se debe picar nada entre comidas
De acuerdo a la misma organización, esta premisa también es un mito. No hay problema con comer algo ligero en el medio de las comidas principales siempre y cuando se trate de un refrigerio o un tentempié sano, como algún vegetal, una fruta o yogurt bajo en grasa.Es útil porque ayuda a controlar el apetito.
3. Comer de noche es lo que engorda
La hora a la que se consume un alimento particular no es lo que determina el aumento de peso, son las calorías. Si
se consumen más de las que se deben, se ganarán kilos adicionales, no
importa si esto ocurre en la mañana, en la tarde o en la noche.
En
esto coinciden tanto el Centro de Salud de la Universidad de West
Virginia, en Estados Unidos, como la publicación médica estadounidense WebMD, que añade que no existe ninguna prueba de que cuando se come tarde en la noche, se engorda.
4. Los carbohidratos son malos
Este tipo de alimentos son un componente fundamental en nuestra dieta, que incluyen azúcares, almidón y fibra.
"Nuestro
cuerpo necesita los carbohidratos para obtener energía, y
particularmente para que el cerebro y los músculos funcionen. El
Departamento de Salud del Reino Unido recomienda que al menos la mitad
de la energía que incluimos en nuestra dieta tiene que venir de
carbohidratos almidonados", explica Chambers, de la Fundación Británica
de Nutrición.
5. Mientras menos grasas comas, mejor
La
especialista de la Fundación Británica de Nutrición explica que
contrario a lo que muchos puedan creer, se recomienda que al momento de
hacer una dieta el 35% de la comida que proporciona la energía provenga
de las grasas. No se sugiere seguir un régimen alimenticio bajo en grasa o que elimine completamente el consumo de grasa.
Lo
que hay que tener en cuenta, resalta Chambers, es que como hay
diferentes tipos de grasa, el tipo que se ingiera es lo que hace la
diferencia. Lo ideal es reemplazar la saturada con la que no lo es, ya
que la última ayuda a reducir el colesterol en la sangre, que está
relacionada con el riesgo de enfermedades cardíacas y derrames
cerebrales.
6. Los productos bajos en grasa ayudan a perder peso
Los
alimentos que se venden con esas características suelen incluir mayores
cantidades de azúcar, sal y almidón que aquellos que tienen todos los
componentes regulares. Esto ocurre para compensar el sabor que pierden cuando se les quita o se les reduce la cantidad de grasa.
Con
este tipo de alimentos también existe el riesgo de consumir más
porciones –en cantidad y frecuencia- de las que se comerían con la
versión regular. Esto ocasionaría una ingesta de calorías mayor, lo que definitivamente no ayuda a eliminar esos kilos de más.
En cuanto a los productos que se mercadean afirmando que no tienen
azúcar, lo que suele ocurrir es que se endulzan con concentrados de
jugos de fruta, por lo que se termina consumiendo la misma cantidad de
calorías que con el original y, además, no hay ninguna ganancia desde el
punto de vista nutricional, de acuerdo con el Centro de Salud de la
Universidad de West Virginia.
7. Tomar mucha agua = chao kilos
El agua es fundamental para el organismo, pero no por eso se debe asumir que al aumentar su consumo se perderá peso. Aunque
es bueno tomar más de este líquido al hacer una dieta, porque ayuda a
evitar otras bebidas que contienen azúcar, esta única acción no
contribuye a eliminar esos kilos extra, hay que tomar otras medidas. De lo contrario, afirma WebMD, no habrá ninguna diferencia.
8. Algunos tipos de azúcar son peores que otros
La
publicación referida con anterioridad también indica que hay
investigaciones que demuestran que el cuerpo absorbe de manera similar
el azúcar regular, la miel y los endulzantes que se hacen con almíbar de
maíz que se convierte en fructosa.
Como referencia, es bueno
considerar que las calorías que se adquieren con una cucharadita de
cualquiera de estos productos oscilan entre 48 y 64.
9. Saltarse comidas hace la dieta más efectiva
No
es cierto. Las consecuencias de esta medida es que te sientas más
hambriento, lo que a su vez lograría que consumieras más alimentos en tu
próxima comida. De hecho, según algunos estudios existe una conexión entre la obesidad y saltarse el desayuno.
Varias
organizaciones, entre ellas el Instituto Nacional de Enfermedades
Digestivas, del Riñón y la Diabetes, en EE.UU, están de acuerdo en este
punto.
10. Lo que funciona para perder peso, son los ejercicios intensos y prolongados
Se trata de otro mito porque la actividad física de baja intensidad también consume calorías. Está
muy bien ir a un gimnasio, pero la BHF señala que caminar, arreglar el
jardín y las actividades que se suelen hacer en el hogar, hacen una gran
diferencia.
En cuanto a este tema, el Centro de Salud de la Universidad de West
Virginia también apunta que el ejercicio no transforma la grasa en
músculo debido a que ambos tejidos están compuestos de células
diferentes. Se quema la grasa y se desarrolla el músculo, así que
lo que se puede hacer es perder uno y ganar el otro, pero no convertir
el primero en el segundo.
Y, finalmente… cuidado con los productos
que prometan la casi milagrosa pérdida de muchos kilos en muy poco
tiempo. Cualquiera que sea su composición, es extremadamente difícil que
esa predicción se cumpla. Además, puede ser peligroso para la
salud porque en ocasiones, los que se basan en hierbas o componentes
naturales, no han pasado por los procesos de verificación científica
correspondiente para garantizar que al consumirlos no hay riesgos para
el organismo o que son efectivos.
fuente:cnnenespañol

No hay comentarios:
Publicar un comentario